SELFIE MINISTERIAL

No es novedad que los políticos
ya entraron a la onda del selfie, lo lidera nada menos que la jovial y
selfiemaniatica presidenta Argentina, Cristina
Fernandez, a través del “selfie stick”. En la misma dirección, al presidente
Barack Obama, en la celebración conmemorativa en homenaje a Mandela, no le
ocurrió mejor idea que tomarse un selfie junto al primer ministro danés, Helle
Thorning-Schmidt, y más tarde con el primer ministro británico, David Cameron; las
críticas van desde “mal gusto presidencial” hasta "hacer el payaso como
Muppets". Entre otros. ¿Presidentes chibolos
o narcisistas?
Este 28 de julio el presidente
Ollanta entusiasmado por la presencia de sus simpatizantes al frontis del
Palacio de Gobierno se dirigió por segunda vez a la nación, y haciendo uso de
las facultades que el Congreso de la República le delegó, por 90 días, recordó la
norma que el legislativo le autorizó referido al “impulso de la innovación” y al
pie de la letra, al estilo del valeroso capitán Paiba; los ministros escucharon:
Compatriotas –dijo el presidente
Ollanta, en el imaginario ministerial,–, siendo el selfie una actividad
fotográfica de autorretrato dinamizado a nivel mundial y en suma de interés
nacional; hago conocer que en próximos
días se emitirá el D. L. de oficialización del Selfie –Aplausos, los ministros
se desbarajustan cual niños y su primer selfie. Un momento el presidente aún
está hablando, pero eso nada parece importar.
Mientras tanto los ciudadanos, también, elaboraban en su mente
propuestas sobre “el impulso de la innovación” como el impulso de un programa
para mejorar la capacidad innovadora de las empresas y participantes o el
desarrollo y consolidación de proyectos
de innovación con una visión integradora; pero en fin nada de eso acontece.
Solo dos imaginarios en un mismo instante.
A lo ocurrido un buen sector de
la opinión pública se olvidó, a posteriori del discurso presidencial, del
análisis sustancial y de fondo de este, y se encasilló un una imagen patética y casual, digo por la
importancia y seriedad del acontecimiento, mas no por la inclinación a un buen
selfie. Ahí empezó oficialmente la utilización del selfie para la cercana
campaña presidencial y futuros gobernantes. Será tan constante que ya ni
llamará la atención.
Orlando Luján Corro
docente y poeta